El pasado Domingo 23 de Abril del 2006 la Manada de Lobatos "Pueblo libre" y la Tropa Scout "Berserkers" emprendimos la aventura de explorar las inmediaciones de uno de los volcanes más hermosos, enigmáticos y peligrosos de México: El Iztaccihuatl, mejor conocido como "La Mujer Dormida". El destino: "Las cascadas del diamante", conocidas como del Negro y del Dinamo.
Nos citamos en distintos parques pero el destino era el mismo, la montaña.
La cita fue a las 06:00 Hrs. y a las 06:30 iniciaba formalmente la excursión.
Luego de una hora y media en transporte público, la caminata comenzó y paró hasta las 13:00 Hrs., tiempo en el cual todos nos maravillamos del agua helada que corría por el acueducto y que a más de uno seducía y a uno que otro espantaba por la fuerza con que bajaba.
Todos disfrutamos de los inigualables paisajes, de las vistas, del enigmático camino, en sí de la travesía.
Más de uno tropezó, el cansancio de pronto hacía temblar las piernas pero el paisaje y la sed de aventura aminoraban todo dolor.
Cruzamos una edificación construida el 28 de abril de 1906, que en años posteriores fue empleada como control de flujo hidráulico. Más tarde fue abandonada y hoy sólo quedan sus fachadas y algunas paredes interiores.
Después de la edificación de principios del siglo pasado vimos a tan sólo unos cuantos metros la primera cascada que se imponía a un costado del camino.
Después de pasar la pared que sirve como presa del río natural de las cascadas, la travesía se complicaba: el agreste camino, las piedras escarpadas, el piso resbaloso y el agua helada desmoralizarían a cualquiera, más no a los Lobatos ni a la Tropa Scout, que seguimos adelante.
Hubo necesidad de tender líneas (cuerdas) para que escalando se pudiera llegar del otro lado del río, escalar las rocas y continuar a pesar de los troncos húmedos, enmohecidos que unas veces bloqueaban el camino y otras servían de puente.
Los zapatos, los pies y muchas veces hasta las pantorrillas se vieron cubiertas por el río pero el espíritu de aventura seguía íntegro.
Por fin llegamos a la segunda cascada, el destino final. La caída del agua se imponía y mostraba como de ser tan frágil, delicada y falta de consistencia sólida, había roto ya las pesadas rocas que se interponían en su camino.
El deshielo natural y la lluvia de días anteriores había incrementado el nivel de agua, efecto que matizó la belleza de la misma y dejó ver la fuerza de la naturaleza. Se tomaron algunas fotos, se hizo la oración de los alimentos y... ¡Scouts y Lobatos siempre...! ¡Habrientos!
A eso de la una y cuarto de la tarde el cielo comenzó a nublarse y las primeras gotas de lluvia se dejaron sentir. Unos pocos minutos bastaron para comer y recuperar las fuerzas. Enseguida la lluvia era inminente. Todos nos dispusimos a descender.
Gracias al apoyo del Tesorero de Grupo: Hugo, la Jefa de Tropa de Muchachas Scout: Maru, la Jefa de Tropa de Expedicionarias: Gaby, la muchacha de tropa scout Pamela y el Expedicionario Cristhian se logró un descenso armónico, sin percances y sobre todo seguro. Pero la constante de piedras húmedas, resbalosas atrasó el descenso.
De regreso pasamos por el antiguo control, hidráhulico y acto seguido se procedió a los respectivos pases de Manada de Lobatos a Tropa Scout.
El Jefe de Manada Akela (Marco) entregó dos lobatos al Tesorero Hugo quien a nombre del Jefe de Grupo los condujo hasta donde estaba el Jefe de Tropa: Héctor quien al recibirlos los presentó ante los Berserkers y eligieron su patrulla.
El primero en pasar fue Rann (Diego), quien al llegar a la tropa eligió la patrulla Leones. El segundo fue Mang (Demian) que fue insignia terminal: Lobo Rampante en la Manada de Lobatos y al llegar a la tropa escogió a la patrlla Orcas.
Después de la bienvenida y los gritos correspondientes continuamos el descenso.
Nuevamente hubo necesidad de tender una línea en una parte del bosque debido a lo alto y empinado de la pendiente y al suelo resbaloso. Despacio pero sin contratiempos todos logramos llegar a suelo firme y seguro.
La manada se adelantó cerca de un kilómetro y la tropa seguía sus pasos, se decidió regresar por un costado del acueducto y muchos scouts jugaban con sus bordones y el caudal de agua hasta que Paco por la fuerza del agua perdió su bordón; gracias a los radios la Jefa Gaby logró recuperar su bordón 500 metros más adelante.
Llegamos a las quesadillas y Lobatos y Scouts siempre... ¡hambientos! Atacaron a las quesadillas que tan amablemente el Tesorero de grupo invitó a los scouts.
A la señora que atiende las quesadillas, le faltaron manos y comida, situación que retrasó el regreso pero sin duda fue muy satisfactoria.
Abordamos el camión y por el cansancio, el calor en el interior y el intenso tráfico a dormir.
Regresamos al local de Grupo dos horas después de lo programado, cansados pero muy contentos.
¿Quires conocer pormenores de la excursión? Pregúntale a cualquiera de la tropa o de la manada.
Por lo pronto hasta la próxima aventura...

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